EL KARINA
Germán Castro Caycedo
"El hombre atravesó Herbert Strasse y al llegar frente a la pequeña iglesia que hay al final, me saludó volviendo la cabeza para señalar al resto de la calle: Marineros altos, bajos, amarillos, negros, rubios, mujeres y hombres con todos los acentos miraban determinadamente en cada puerta las carteleras con fotografías que anunciaban espectáculos de sexo. A las diez de la noche, Sant Pauli, un barrio ubicado en la colina que enmarca parte de la zona portuaria de Hamburgo, comienza a recibir la visita de millares de personas que buscan los teatros, las salas de variedades, las cervecerías o el sexo.
Ninguno sentía cansancio ni nerviosismo y Salvador comentó que la adrenalina debía estar produciéndose al máximo. El buque no nos escuchó, volvimos a gritar y ahí sí nos enfocaron con las luces y avanzaron hacia nosotros despacio, despacio, despacio, hasta detenerse. Yo me coloqué con el pecho defrente para que pudieran apuntar bien y no quedar mal herido y me di cuenta que Héctor Gonzáles haía lo mismo. Arriba, en el contar luz de los reflectores se veían la silueta de una gran cantidad de hombres que asomaban los cañones de sus fusiles y Salvador dijo:"!prepárense para morir!". Transcurrieron algunos segundos y...carajo. Escuchamos la voz de un oficial de la Armada que ordenó: "!Suban los náufragos a cubierta!".
Texto transcrito por: Wilmer Méndez
No hay comentarios:
Publicar un comentario